quarta-feira, 12 de outubro de 2011

De compras en São Paulo

Echo mucho de menos ir de compras. Aquí lo hemos intentado un par de veces, pero os aseguro que no es nada fácil. A pesar de que la Chewi y yo ya le hemos cogido el truquillo a la calle 25 de Março para comprar disfraces y cosas para la casa… el otro día nos fue imposible encontrar un vestido blanco para una fiesta que teníamos. Es-imposible.

Yo no le hago ascos a nada y siempre que voy “a dar una vuelta por las tiendas” en España me voy para casa con bolsas y la sensación de que no he comprado más porque mi monedero no me lo permitía. Es decir, no soy nada exigente. Pero aquí la ropa es muy cara, y no es bonita. A ver, a mí no me lo parece... no estoy diciendo que sea ni mejor ni peor (que después dice Silvio que sólo critico), pero lo que está claro es que es diferente. Como no sé explicaros cómo es, ayer dando un paseo le saqué fotos a un par de maniquíes. De verdad, no he escogido los más feos, sino que simplemente saqué la cámara en la Avenida Paulista un par de veces para que veáis algunos ejemplos, y aquí están:










No hay palabras, podéis valorar vosotros. Es como que la ropa no tiene la forma que debería de tener para sentar bien. Si pensáis que los complementos o los zapatos pueden ser bonitos, os enseño también esto:



Particularmente, los zapatos me dañan la vista. Las chicas van con tacones feos, incómodos y caros… y sino con zapatillas de muelles. Les gustan mucho los muelles. Serán cómodas, pero no sé, a mí no me convencen.

No quiero parecer maleducada, pero lo de la ropa es lo que peor llevo aquí. Eso sí, ya tengo la vista acostumbrada, y de vez en cuando Celia y yo nos aventuramos y entramos en nuestra amiga Marisa (que es como el Bershka de aquí) para ver qué nos puede ofrecer. Siempre salimos con las manos vacías, pero lo gracioso es que ya decimos: “Bueno… esta camiseta de cordones si la pones con un pantalón vaquero…” jajaja!





La coña es que después cuando vamos a las fiestas ves a las niñas monísimas. Para ir a clase no, pero en las fiestas llevan vestidos bonitos. Entonces, llega la pregunta: “Dónde lo has comprado?”  Y te sueltan orgullosas: “En Zara”. Claro que ellas no saben que para pagarme un vestido de Zara aquí tengo que dejar de comer durante todo el mes.

Welcome to São Paulo

Besos, abrazos y demás

Ya os hablé de lo pegajosas que son las parejitas aquí, pero no solamente son las parejas las que se besan y se abrazan.

Una de las cosas a las que más nos costó acostumbrarnos es a saludar. Aquí, cuando te presentan a alguien, das un beso y un abrazo. No somos europeos del norte, pero a los españoles nos cuesta hacer eso en realidad. Yo cojo a mi amiga Tania y le doy un beso y me miraría con una de sus caras de “qué haces?” jajaja! En cambio aquí los abrazos y los besos y las caricias y el tocarse en general es lo más común del mundo.

Ya os digo, yo no me considero la persona más cactus (o toxo en Galicia) del universo, pero aquí para ellos al principio era la más seca del planeta. Tanto en los gestos como en el lenguaje, un brasileño parece que se desvive por ti en cuanto te conoce. Mis amigos de aquí me sueltan un “lindona”, “meu amor” etc sin cortarse un pelo, y me conocen desde hace un mes! Y algo gracioso es cuando llegan a clase (tarde, como siempre) y se ponen a saludar a sus amigos uno por uno, preguntándole a cada uno qué tal está y respondiendo que él o ella se encuentra “beleza”.

A veces cansa un poco que todo el mundo sea tan cariñoso, pero te acabas acostumbrando. De hecho, entre los españoles se nos está notando el cambio. Ahora nos vemos y nos saludamos a lo brasileño entre nosotros, como si llevásemos sin vernos durante semanas. De hecho, sé que al llegar a España se nos va a escapar el rollito besos y abrazos y os vais a partir de risa, porque la verdad es que parecemos ositos rosas de peluche gigantes con esta actitud, pero mola. Eso sí, no creo que nunca adoptemos esa vena cariñosa en las discotecas en las que todo el mundo es más encantador de lo que debería y se acerca más de lo que os podría contar. ¡Eso ya es demasiado para nosotros los europeos!

Welcome to São Paulo

terça-feira, 11 de outubro de 2011

La invisibilidad paulistana

Como ya os he dicho muchas veces, ser peatón aquí es lo mejor para sentirte totalmente ignorado. Sin embargo, hay campañas para que eso deje de pasar (algo que no deja de llamarnos la atención, es muy triste que tengan que existir). 


Hace un mes, en nuestra calle había dos personas en uno de los pasos de cebra que han pintado nuevos con unas manos amarillas gigantes y banderitas para que los coches se pararan. Cuando los pasos de peatones no tienen un semáforo encima no valen para nada. Absolutamente para nada. Era gracioso y parecía absurdo, pero los hombres que se ponían a los dos lados de la carretera eran necesarios, sino por allí no podría cruzar nadie.

Parece que los coches no llevan personas dentro y que son máquinas que te podrían llevar por delante sin percatarse. Da igual que sea una chica con un carrito o una persona mayor: cuando está en verde pues está en verde y les toca pasar. No piensan en que los que vamos caminando deberíamos tener un turno también. Entonces ¿qué pasa? Pues que como los coches no van a parar la gente se echa a la carretera y que sea lo que Dios quiera, provocando así muchos sustos e incidentes que podrían ser evitados; y sobre todo creando un caos enorme en la ciudad.


Aquí, en São Paulo, si no vas motorizado no eres nadie. Me acuerdo con nostalgia de cuando no teníamos el billete del transporte e íbamos andando del metro a la uni. Había un paso de cebra de cuatro carriles en el que arriesgábamos la vida dos veces al día. Ahora me siento poderosa al pasarlo en uno de esos autobuses de la muerte que, cuando está en verde, atraviesa el cruce sin pensárselo dos veces.


Así va el rollo aquí: el más guay es el que llega antes.
Me imagino a la Chewi toda chula sacándose el carnet de conducir en Cáceres. Nos imagino en Madrid cruzando cuando no toca. Me veo haciendo el “signo del pedestre” en Coru, desorientada con que los semáforos estén en su sitio y no al otro lado de la carretera… y agradeciéndole a los coches que me paren en un paso de cebra el gesto que han tenido dejándome pasar.
Welcome to São Paulo 

quarta-feira, 5 de outubro de 2011

Peluquería casera

Como hay que ahorrar y las peluquerías aquí son muy caras, hemos decidido jugar a los peluqueros en casa y no gastarnos dinero jaja. Sócrates se compró una maquinilla en el Carrefour para raparse cuando su pelo hace que pese dos kilos más :P y Celia y yo experimentamos como podemos. El otro día nos cortamos el flequillo y bueno… el de la Chewi quedó decente, pero el mío es una nueva moda de flequillo escalonado jaja

En fin! Aventuras que harán que volvamos para España siendo unos peluqueros estupendos! El día que fuimos vestidas de sevillanas Celia me hizo un moño perfecto, y peina el flequillo y hace unos rizos magníficos.

Adiós a una preciosa melena, welcome to São Paulo 

terça-feira, 4 de outubro de 2011

Quiero tener un escudo anti-enfermedades

Estos días que me está doliendo la garganta me estoy dando cuenta del pánico que le tengo a caer enferma en este país. São Paulo es adorablemente caótico, pero sólo hace gracia el desorden y la calma cuando estás sano al 100%. Me da mucho miedo ponerme enferma y que se pongan a pedirme papeles y a mandarme a sitios diferentes… es una pereza; en serio, no me gustaría nada protagonizar esa aventura porque desconfío bastante después de lo que hemos aprendido en estos casi 3 meses.

Por no hablar de lo que cuestan aquí los medicamentos, que es un lujo ponerte malo! Jaja! Algo gracioso que hemos aprendido es que no puedes llegar a la farmacia y pedir “pastillas para…”, porque aquí cuando dices “pastilla” te refieres al éxtasis  jajaj! Cuando Sock estuvo malo en el hostel, le dijimos a Luciano que ya se había tomado la pastilla. Se quedó flipando el pobre: “Sócrates? Pero qué hizo Sócrates? Está malo porque se tomó una pastilla?!” jajajaja! Como siempre, me encantan estas cosas del idioma!

Sin embargo, sé que algún día escribiré un post a cerca de nuestras aventuras por hospitales… esto de que haya llegado la primavera y haga un calor que te mueres pero que de repente se ponga a llover como si se acabase el mundo es algo perfecto para piyarte el catarro del siglo! Además, con lo que nos gusta la fiesta, la lluvia no nos va a impedir salir de casa y seguiremos encharcándonos los pies durante muchos meses :)

Bienvenidos a la ciudad donde las alcantarillas no existen y las carreteras son ríos cuando llueve (que es demasiado a menudo)… welcome to São Paulo  

segunda-feira, 3 de outubro de 2011

Dormir con la Chewi :)

Madre mía, ya es octubre! El tiempo está pasando demasiado rápido! Celia y yo llevamos más de un mes durmiendo juntas y parece que fue ayer cuando nos despedimos de la gente del hostal.

Lo de dormir en la misma cama fue una decisión que tomamos casi por obligación, porque era o coger un piso de dos habitaciones o alquilar los zulos que todos los que hemos estado buscando casa por aquí hemos visto. Nada recomendables jaja

Al principio la idea no nos apasionó, pero las ganas de encontrar una casa hicieron que nos diese totalmente igual eso de tener que compartir el mismo colchón. Lo cierto es que nos hemos acostumbrado asombrosamente rápido a la situación, hasta el punto en el que cuando volvamos a casa querremos dormir acompañadas jaja.

Yo nunca había compartido habitación, pero la verdad es que lo llevamos muy bien. A pesar de que nos tiramos todo el día juntas, lo más divertido es cuando nos vamos para cama y ahí empezamos a resolver el mundo, a contarnos nuestras vidas, a analizar lo que hemos hecho, a pensar qué vamos a hacer durante la semana, etc etc etc. Siempre acabamos riéndonos por cualquier tontería o alargando la conversación tanto que deriva en temas extraños.

Así que eso, que estamos encantadas. Mi marida no ronca… no hace movimientos raros… no habla en sueños… no es sonámbula… se puede decir que nos entendemos muy bien en la cama ;D

#duermoacompañada, Welcome to São Paulo :)

domingo, 2 de outubro de 2011

Casita oficialmente inaugurada

Ayer, día 1 de octubre, inauguramos por fin nuestra querida casa.

Al evento asistieron los petardos de Mikel, Luis y Pepe que no se separan de nosotros ni un fin de semana :P, Dries (de Bélgica), Alicia y Damián (from Spain), Ricardo (brasileño con alma argentina), Vinicius (brasileño, también conocido como Obama), la vecina, y Silvio (nuestro profesor de Ética). No es mucha gente, y muchos no pudieron venir… pero la verdad es que esta mañana parecía que habían soltado a 20 leones en la cocina y en el salón jajaja! Fue la corroboración de lo bien que nos lo pasamos anoche :)

Así, nuestro precioso pisito ha quedado oficialmente inaugurado, pero ya tenemos escusa para la próxima fiesta. Por lo visto, el evento de ayer es lo que ha causado que hoy la casa esté más limpia que nunca, lo que deriva en el siguiente planteamiento de la Chewi: “Hay que hacer más fiestas”.

Welcome to São Paulo