quarta-feira, 14 de março de 2012

Dilema diario


Nunca me había atrevido a confesaros este problema tan particular que tenemos. Resulta que si tiramos el papel higiénico al váter, se atasca. En todos los baños públicos hay carteles que te avisan de que no puedes tirarlo, y una papelera gigantesca llena de cosas al ladito. Al principio pensábamos que no entendíamos el cartel, pero este dibujo está muy claro. 
Lo voy a dejar ahí, no es muy agradable hablar de este tema.

Welcome to São Paulo

"Independência ou Morte"

Entre edificios y edificios, hemos encontrado este lugar que nos ha recordado a las típicas placitas de España que tanto echamos de menos aquí. São Paulo no invita a pasear ni a quedarte sentado en un banco viendo pasar a la gente. Para empezar, ni siquiera hay bancos en las aceras. Bueno, tampoco hay aceras en las que te apetezca detenerte…
El caso es que no es un sitio destacado para turistas en nuestras guías de viajes, pero sí un lugar muy importante para São Paulo, y para Brasil en general. Este edificio se construyó en el lugar en el que se proclamó la independencia, y ahora es un museo conocido como Museo do Ipiranga





Este sí que es un museo que recomiendo, porque está lleno de curiosidades de cómo ha ido creciendo São Paulo, y muestra fotografías y detalles de los pocos años de historia que tiene este país. Cuesta creer que São Paulo no haya sido siempre un montón de rascacielos apiñotados. 
Además, el edificio en sí es precioso, y los jardines son muy agradables para pasear.




Como era de esperar, los skaters se han adueñado de la única superficie lisa y libre de baches de la ciudad, formando parte de una estampa que nos ha parecido muy “italiana”.

Welcome to São Paulo

terça-feira, 6 de março de 2012

El Frevo

Brasil es muy grande y su cultura es inmensa y diferente en cada región.
Mirad qué baile tan curioso te puedes encontrar en el Nordeste de Brasil:


Se llama Frevo. Nuestros amigos Alicia, Carlos, María y Damián disfrutaron del carnaval pernambucano y descubrieron este baile allí. Se caracteriza por su ritmo acelerado y porque siempre se baila con un paraguas pequeño de colorines. Aunque parezca un poco ridículo lo de la sombrillita de colores, antes se utilizaba como mecanismo de amenaza o defensa. Hoy este baile es un símbolo del carnaval de Pernambuco, pero también ha pasado a formar parte de los ritmos característicos de todo Brasil.
Hemos descubierto que no todo es samba y capoeira en este país.
Welcome to São Paulo

sábado, 3 de março de 2012

Salvador da Bahia

Salvador, capital del Estado de Bahía y comúnmente llamada Bahía, es la segunda ciudad en el programa de los turistas que vienen a visitar Brasil; pero para mí es el alma de este país y una ciudad realmente auténtica. Salvador no tiene las playas de Rio de Janeiro, pero aquí se puede conocer el verdadero Brasil en poco tiempo gracias a su música, su cocina típica, la calidez humana de sus habitantes y sus tesoros arquitectónicos que te hacen sentirte en una postal de colorines.




Cuando Salvador fue descubierta se convirtió en la capital de Brasil. Era perfecta ya que contaba con la protección natural de los acantilados que la rodean. Sin embargo, ha ido perdiendo importancia política y económica, pero ha ganado fama como centro cultural brasileño. Es fácil ver grupos de músicos aficionados tocando con pequeños tambores y otros instrumentos de percusión, haciendo capoeira, y cantando mientras andan. Y es que durante el día este lugar transmite calma, alegría y felicidad. Digo durante el día, porque por la noche no es recomendable andar por la calle. Lo peor que tiene Salvador da Bahía es que es uno de los lugares más peligrosos en los que hemos estado. Sinceramente nos sentíamos incómodos e inseguros cuando salíamos a cenar y las calles se quedaban vacías.


Es fácil orientarse en Salvador y también desplazarse. Puedes transportarte en barco, autobús… y con los taxistas puedes negociar un precio razonable para que lleven a las playas. Además, si le preguntas a cualquier persona dónde está lo que buscas, probablemente te acompañará a donde quieres llegar.

La ciudad se divide entre la “Ciudad Alta” (que es la parte histórica en donde se sitúan las iglesias) y la “Ciudad Baja” (en la cual se encuentra el Mercado Modelo, perfecto para comprar recuerdos de la artesanía local). Estas dos partes se comunican con el Elevador Lacerda, y subiendo y bajando percibes la diferencia de cada cara de la ciudad.







Se dice de Salvador que tiene una iglesia para cada día del año, y es que la religión está muy presente en todas sus calles. La Iglesia de Bonfim (conocida como la iglesia de los milagros) es uno de los centros de peregrinación más populares del país. Las cintas de colores con la inscripción “Lembrança do Senhor do Bonfim da Bahia” son el mejor recuerdo que puedes comprarle a tus familiares y amigos, porque la tradición popular cuenta que si te regalan una cinta y te la atas con tres nudos, se te cumplirán los deseos que hayas pedido cuando se te caiga.

Las playas no son tan famosas por su belleza como por el ambiente de sus bares y cafés al aire libre. La playa de Barra no nos entusiasmó, por eso nos fuimos a la isla de Itaparica en barco y disfrutamos de la típica playa de fotografía de Brasil.







Nuestro hostal estaba situado en el Largo do Pelourinho. Para mi gusto, era un barrio encantador con sus casitas coloniales de colores y sus calles empedradas con unas cuestas matadoras. Está considerado por la UNESCO como el conjunto arquitectónico colonial de los siglos XVII y XVIII más importante de toda América, pero aunque fue un barrio rico, en la actualidad es una zona de “prostitución y delincuencia” según nuestras guías de viajes. Bajo mi punto de vista, Pelourinho era diferente a todo lo demás… muy brasileño.



La comida bahiana también es algo que hay que probar. Las raíces africanas de la población se manifiestan en platos picantes deliciosos. La moqueca es una de las especialidades de la región. Es una mezcla de gambas y otros mariscos a la que se le añade coco, ajo, cebolla, perejil, pimienta, salsa de tomate y el imprescindible dendê (un aceite que se extrae de unas palmeras africanas que se produce muy bien en las condiciones climáticas del nordeste). Todos los ingredientes se sirven con arroz cocido en leche de coco. Riquísimo. Las mujeres de Bahía son en general también grandes reposteras, y vestidas de alegres colores venden cocadas caseras (dulces de coco con jengibre o limón) en las calles.


Aquí es muy conocido el “Carnaval de Rua” del que ya os he hablado. Si vienes a Salvador da Bahía en Carnaval (uno de los mejores según mis amigos brasileiros) no esperes dormir mucho, porque los nativos tienen suficiente aguante como para estar 96 horas de fiesta sin parar. 

En resumen, esta ciudad me ha encantado por su atmósfera diferente fruto de la relación entre africanos y europeos bajo el cielo suramericano. Ha sido genial conocer un lugar así.

sexta-feira, 2 de março de 2012

El MASP

Por fin hemos ido al Museo de Arte de São Paulo, situado en la Avenida Paulista (es decir, al ladito de nuestra casa). Los martes es gratuito, y aprovechamos esa oportunidad para ver el orgullo cultural de esta ciudad.


Este edificio es conocido por su arquitectura, pero además es valorado internacionalmente por su variedad y calidad. De hecho, la colección del MASP es considerada una de las más importantes de América Latina con obras tanto clásicas como contemporáneas. Sin embargo, para todos aquellos que vengáis a São Paulo, una vez más os aconsejo que no os esperéis gran cosa.  En una sala dividida muestran cuadros originales de Monet, Van Gogh, Goya, Reynolds y Picasso entre otros, que puedes ver en apenas una hora. Lo verdaderamente interesante bajo mi punto de vista son las exposiciones temporales que tienen lugar en el primer piso (el edificio sólo tiene dos alturas).


Ninguno de nosotros somos expertos y a lo mejor no hemos valorado al MASP como se lo merece, pero nos ha dejado totalmente indiferentes.

Welcome to São Paulo

quarta-feira, 29 de fevereiro de 2012

O pátio do colégio


En este lugar nació la ciudad del São Paulo. Es una placita rodeada por el antiguo colegio de los jesuitas y una serie de edificios públicos de estilo rococó y neoclásico, con una columna en el centro. No se puede describir de otra manera. Es uno de los lugares a los que deberían ir todos aquellos que visiten São Paulo, pero sin grandes expectativas. La Casa de Anchieta es hoy un museo en el que se exhiben todo tipo de objetos que pertenecieron a los primeros habitantes de la población, al mismo tiempo que un guiño a Canarias.




terça-feira, 28 de fevereiro de 2012

Carnaval de club en Itatiba

Todo el mundo piensa que nuestros carnavales en Brasil han sido así:



Pero no. Esta foto resume nuestras vacaciones de carnaval:


Para poder acceder al sambódromo de São Paulo o al de Río de Janeiro, las entradas más baratas cuestan alrededor de 300€. Como os podéis imaginar, no todo el mundo puede permitírselo, por lo que la mayoría de los brasileiros siguen el desfile por la televisión cual festival de Eurovisión, viendo las diferentes agrupaciones con la temática que han elegido, sus colores, sus disfraces, sus canciones, su reina del carnaval… y haciendo apuestas sobre cuál ganará, escogiendo sus favoritas, y comparando desfiles de diferentes lugares y años. 
Las agrupaciones de samba compiten para ganar un premio que otorga el Estado, pero es difícil saber cómo funciona el desfile si no tienes ni idea de las reglas. Entre los comentaristas y nuestros amigos pudimos entender más o menos lo que tienen en cuenta: el tiempo, la música, el número de gente, los bailes, la organización... eso sí, no pasábamos más de una hora delante del televisor, porque entre tanto color y tanta carroza al final parece todo lo mismo.

Otra opción para poder seguir el desfile es verlo desde dentro, desfilando. No es difícil si tienes dinero para hacerlo. Una posición normalita pueden ser 400€. La más barata entre un montón de gente que no siguen coreografía ni nada a lo mejor pueden ser 150 euritos, para sambar durante una hora mientras la gente te ve.


También existe lo que aquí se conoce como “Carnaval de Rua”, y que se parece más a la idea de carnaval de España. Es un carnaval que te lo venden como una fiesta en la calle con música en directo (lo más característico es el Trío Eléctrico, un grupo no necesariamente de tres personas que toca en el remolque de un camión recorriendo las calles e inundándolas de música y baile), pero a esa calle sólo puedes acceder con entrada, así que no es un plan económico tampoco. Este tipo de carnaval del desenfreno es el que hay en Salvador da Bahia y en Ouro Preto: muchas gente, mucha bebida, mucha promiscuidad y mucha diversión; pero nada de disfrazarse ni de desfilar ni de nada. Es hasta peligroso por la cantidad de gente que hay, y para nada te quedas impresionado con ese tipo de fiesta. Te lo pasas bien, pero al fin y al cabo estás bailando entre empujones y apretado entre la marabunta (sí, en la calle).

Por lo tanto, nosotros nos buscamos un plan muy paulistano para pasar el carnaval. Nos fuimos para una casita en el interior de São Paulo durante 5 días, y por las noches bajábamos al pueblo a sambar. Como dice la Chewi, bajábamos a hacer Batuka, porque la verdad es que aquí no te puedes parar ni un solo momento. ¡Las canciones mandándote ir de un lado para otro no te lo permiten! Todas tienen su coreografía, y es muy divertido bailarlas:


Así que nuestro carnaval fue uno de los mejores de mi vida, pero para nada ha tenido algo que ver con lo que me imaginaba que serían, ni con lo que Brasil vende al mundo (una vez más).


Welcome to São Paulo :)